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Kiko Veneno

José María López Sanfeliu, músico español que firma como Kiko Veneno, nació en Figueras (Gerona) el 3 de abril de 1952. Con los hermanos Amador levantó el grupo Veneno, hoy considerado pionero en el cruce de lo flamenco con otras músicas, y es el autor de «Volando voy», el tema suyo más reconocido de cuantos entraron en La leyenda del tiempo, de Camarón de la Isla.

Nacimiento
3 de abril de 1952
País
ES

En el archivo: 14 discos · 100 grabaciones, de 1998 a 2021.

Biografía

De Figueras a Sevilla, con parada en San Francisco

Su madre era de ascendencia catalana y su padre, castellana. Nació en 1952 en Figueras, aunque a los tres años ya vivía en Cádiz y en la adolescencia se mudó a Sevilla, ciudad en la que reside desde entonces.

La familia era de clase media, pero muy pronto la música lo fue acercando al underground. Empezó a recorrer Europa y allí vio en directo a artistas que lo marcaron, Bob Dylan o Frank Zappa. A principios de los setenta el viaje fue a EE. UU., donde se abrazó a la contracultura y a lo hippie. En 1973, en San Francisco, un moronero gitano le hizo redescubrir el flamenco.

De vuelta en España lo señalaban como «hippo» y se movió entre los pocos que ocupaban los márgenes de la sociedad sevillana: gitanos, artistas, marginales, subversivos. En ese ambiente conoció, en 1975, a Raimundo Amador.

Veneno y la portada con forma de tableta de hachís

Junto a Raimundo y a Rafael Amador puso en pie el grupo Veneno, que en 1977 publicó un álbum homónimo con producción de Ricardo Pachón. La banda y su troupe eran tan anárquicas que la primera jornada de grabación resultó un caos; al día siguiente, el productor vació el estudio y registró casi todas las canciones solo con los músicos. El propio Pachón ha contado que en la inspiración y en la ejecución de los temas influyó el hecho de que él disolviera LSD en las bebidas.

La grabación se cerró el día de 1977 en que el Real Betis Balompié conquistaba en el Calderón su primera Copa del Rey; entre aquellas celebraciones, Kiko se hizo seguidor del club. Otro detalle curioso: la primera edición del vinilo llevaba una portada que imitaba una tableta de hachís envuelta en papel de plata, con la palabra «Veneno» grabada; se retiró y se cambió por otra en la que solo quedaban las letras, con todo mucho menos evidente.

Entonces pasó casi inadvertido, pero hoy se lo tiene por un disco fundamental y pionero de la música española, sobre todo en la fusión de lo flamenco con otras corrientes. Aquel vinilo, que en su día no se pareció en nada a un éxito, acabó convertido en pieza codiciada por los coleccionistas: con los años ha alcanzado cifras de venta notables y ha conocido varias reediciones, incluida la de la portada original, un artículo realmente difícil de encontrar.

«Volando voy» y el disco de Camarón

En 1979 colaboró en La Leyenda del Tiempo, de Camarón de la Isla, un trabajo en cuyo resultado final la aportación de los jóvenes de Veneno fue vital. Se le recuerda ante todo por ser el autor de “Volando voy”, pero también intervino en otros cortes: “Homenaje a Federico” y “Mi niña se fue a la mar”, ambos con letra de F.G. Lorca y música de R. Pachón y del propio Kiko Veneno, y “Viejo mundo”, con letra de Omar Jayam y música suya.

Aquellos años de Veneno y su participación en el disco de Camarón se cuentan en dos documentales: "Dame Veneno" (2007) y "Tiempo de leyenda" (2009).

Seré mecánico por ti y una década de tanteos

En 1982, con la movida madrileña en su apogeo, se marchó a Madrid a grabar Seré Mecánico por Ti, su primer disco en solitario, que produjo José Luis de Carlos. Vinieron otros después, ninguno con mucha repercusión comercial. A lo largo de los ochenta escribió canciones para Martirio —a quien también produjo su primer álbum— y colaboró varias veces con el programa de televisión La bola de cristal (TVE) como compositor y como cantante. Aun así no lograba vivir de la música y tenía que alternarla con otros empleos.

Fue una huida hacia delante: no sabía cómo llegar al público y se dedicó a buscar a base de intentos. Si tú, si yo (1984), un maxisencillo de tres canciones, ni siquiera parece suyo, con unos sintetizadores que imponen un sonido plenamente ochentero sin rastro de Sevilla. Pequeño Salvaje (1987) volvió a girar el rumbo, otra vez muy pegado a la música de aquellos años, aunque ni las composiciones ni el sonido estaban entre lo mejor. En esa sucesión de pruebas, El Pueblo Guapeao (1989) supuso un punto y aparte y el regreso de Veneno, esta vez sin Ricardo Pachón y sin Rafael Amador; lo que ocurrió allí es que no hubo producción musical alguna y las mezclas ni siquiera llegaron a hacerse.

El disco que solo haría si era el suyo

Kiko llegó a plantearse en aquellos años dejar la música. El último tropiezo fue descorazonador, pero le enseñó otra manera de afrontar la fabricación de un disco. Tenía ya además un trabajo fijo que le quitaba la urgencia económica, y eso, sumado a su experiencia, le dio la estabilidad para pararse y decidir que solo grabaría si era exactamente lo que él quería. De esa etapa trata el documental "Un día Lobo López" (2022).

Échate un cantecito y el paso por BMG-Ariola

En 1992 entró en la plantilla de BMG-Ariola y abrió el que quizá fuera su tramo de mayor éxito comercial, con Échate un cantecito (1992) y Está muy bien eso del cariño (1995), los dos producidos por Joe Dworniak. El primero, con el respaldo decisivo de Santiago Auserón, lo sacó del malditismo: "En un Mercedes blanco", "Joselito", "Lobo López" o "Echo de menos" se convirtieron en éxitos y le permitieron dedicarse en exclusiva a la música. Él mismo ha señalado en varias entrevistas la paradoja de haberse dado a conocer ante el gran público español con un disco grabado en Londres y producido por un inglés, Dworniak. Buena parte de aquella popularidad vino además de una gira, "Kiko Veneno y Juan Perro vienen dando el cante", en la que estuvieron, entre otros, Luis Auserón y Raimundo Amador.

De Está muy bien eso del cariño sobresalen la cubierta que diseñó Javier Mariscal y la guitarra flamenca de Raimundo Amador, que junto a la producción de Dworniak da al conjunto un sonido totalmente único. Entre sus canciones destacan "Lince Ramón", "Casa cuartel", "Memphis blues" y "Viento de poniente".

Mártires del Compás, partido en dos

También en 1992 apadrinó el nacimiento de una banda que se iba a llamar Mártires del Compás, formada por José Caraoscura, Raúl Rodríguez y Chico Ocaña. Las diferencias entre Ocaña y Kiko partieron el grupo en dos: Ocaña se apropió del nombre y siguió por su cuenta, mientras que Raúl Rodríguez y José Caraoscura —con Kiko Veneno en la sombra— formaron Caraoscura, que en 1995 publicó un disco titulado ¿Qué es lo que quieres de mí?.

En 1999 viajó a Argentina para dar tres conciertos en La Trastienda, con una acogida singular de crítica y de público. Aun así, su relación con la compañía no iba bien: pedía sin éxito que su música se editara también en otros países de Hispanoamérica y de Europa.

Elemúsica y los discos autoeditados

Después de tres largos más —La Familia Pollo en 2000, Puro Veneno en 1998, Punta Paloma en 1997—, precipitó el final de su contrato con Ariola; con el tiempo afirmaría que fue el escaso apoyo de la discográfica lo que le impidió hacer más álbumes a la altura de Échate un cantecito y Está muy bien eso del cariño. Desde entonces decidió editar y comercializar él mismo todos sus discos a través de su sello, Elemúsica, tanto por los canales de distribución de siempre como aprovechando las oportunidades que abría internet.

El estreno de aquel proyecto, a la vez musical y empresarial, fue Gira Mundial (2002), grabado con Pepe Begines, de No me pises que llevo chanclas, y uno de los primeros discos españoles enteramente autoproducidos y pensados para venderse por la red. Luego produciría, junto con Charlie Cepeda —productor de Las Niñas y músico habitual suyo—, el primer álbum en solitario de Begines, Mi Propia Película. Coprodujo asimismo un disco con Cathy Claret y adaptó su canción "Esperanza" para La familia Pollo.

El hombre invisible, el G5 y The Knitting Factory

El hombre invisible salió en septiembre de 2005, tras casi dos años de proceso. Sobresalen en él tres colaboraciones: la guitarra de Raimundo Amador en "Satisfacción", Jorge Drexler en "Inspiración", plegaria que va en busca de la belleza, y Jackson Browne en "Hoy no", canción que homenajea a Lennon y al pacifismo.

En 2006 puso en pie el grupo G5 con Tomasito, con Muchachito —Jairo Perera, de Muchachito Bombo Infierno— y con Ratón y Canijo, los dos integrantes de Los Delinqüentes. Su primer disco se fue armando en sesiones dispersas pero concentradas; según ellos mismos, las canciones son hijas de todos, se conciben sobre la marcha y salen solas. Aquel álbum, Tucaratupapi, incluye el sencillo "40 forajidos" y también "Calla", donde mejor se reconoce la aportación de Kiko.

De esa época quedan además dos conciertos señalados: en diciembre su banda, la Banda del Retumbe, se plantó en Vilna (Lituania), y el año 2007 lo estrenaron en Nueva York, donde su colega Jonathan Richman lo invitó a compartir show en el mítico The Knitting Factory.

Discografía

Discografía completa: 14 referencias, comprobada en 2026.

En solitario

Grabaciones acreditadas a su nombre

Colaboraciones

Grabaciones compartidas con otros artistas

Fuentes

De dónde sale lo que se cuenta en esta ficha

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    Kiko VenenoWikipedia

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