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Los Fabulosos Cadillacs

También conocido como: Fabulosos Cadillacs · LFC · Los Fabulosos · Los Fabulosos Cadillac

Nacida en Buenos Aires en 1984 y encuadrada en el ska, la banda argentina Los Fabulosos Cadillacs acumula dieciséis álbumes grabados y una lista larga de colaboraciones con músicos del país y de fuera. Publicaciones como Al borde y Rolling Stone Argentina han incluido varios de sus discos en sus listas de lo mejor del rock latinoamericano, y han recibido premios y candidaturas de MTV Latinoamérica, los Gardel, la Fundación Konex y los Grammy.

Formación
19 de enero de 1985
País
AR

En el archivo: 12 discos · 100 grabaciones, de 1990 a 2016.

Historia

Cuatro chicos que no sabían tocar

El punto de arranque son cuatro nombres que se juntan en 1984: Mario Siperman, Aníbal Rigozzi, Vicentico y Flavio Cianciarulo. Venían de grupos de vida corta montados en el instituto entre 1982 y 1983 —Mantra, Spray, Maracaibo, Azur— y ninguno tenía formación musical; se reunieron por el gusto de tocar, con vocación de banda de sótano. Lo que escuchaban con más devoción era el ska británico de la segunda oleada, es decir, Madness, The Specials, The Selecter o English Beat, a quienes además les copiaban el aspecto.

Con el tiempo entraron músicos nuevos hasta llegar a ser ocho. Las rotaciones posteriores afectaron a casi todos los puestos, pero no a las voces principales: Vicentico y Flavio Cianciarulo siguen ahí.

Un coche del bajista y un sombrero a cuadros

Antes de llamarse como se llaman fueron durante una temporada breve Cadillacs 57, en referencia al modelo de la marca estadounidense que tenía el bajista, Flavio Cianciarulo; con ese nombre dieron algunos conciertos. El cambio se decidió entre todos en una reunión en casa de Vicentico, siguiendo el consejo de quien fue su representante entre 1985 y 1987, Poppy Manzanedo. De ahí salió el nombre definitivo, y fue Naco Goldfinger quien dibujó el logotipo del grupo: el sombrero ska con su franja de cuadros blancos y negros.

El estreno oficial ya bautizados así ocurrió en un colegio de la Ciudad de Buenos Aires y el público no lo recibió demasiado bien. En cuanto empezaron a moverse por el circuito underground la cosa cambió: crecieron las convocatorias y llegaron a escenarios mayores, a las radios y a la prensa escrita.

Un debut que la prensa despreció

*Bares y fondas* se grabó en abril de 1986 y salió ese mismo año. El título previsto era *Noches cálidas en bares y fondas*, que acabaron recortando. Los periodistas lo trataron mal, pero el disco les sirvió para darse a conocer y para empezar a construir un público fiel.

Los ensayos se repartieron entre la discoteca Gaz, en Olivos, donde también daban pequeños recitales, y Fire, local situado frente a la cancha de River Plate al que podían entrar porque su mánager pinchaba allí. Grabaron en el estudio Moebio, con Daniel Melingo en la producción y el sello Interdisc detrás.

Como sencillos de promoción salieron «Yo quiero morirme acá», «Silencio Hospital» y «Basta de llamarme así», esta última dedicada a Tamara, hermana de Vicentico. Tuvieron eco considerable y, pese al rechazo que había recibido el álbum, terminaron convertidos en clásicos del rock argentino y del propio repertorio del grupo. Gracias a ese disco encadenaron varias actuaciones muy exitosas en el Teatro Astros de Buenos Aires.

Reggae, dub y una trompeta que se quedó

Con *Yo te avisé!!*, de 1987, salieron del ska para asomarse al reggae y al dub. La producción es bastante más trabajada que la del debut y muchos de los temas llevaban ya tiempo rodándose en directo. En el disco figura Andrés Calamaro, que poco antes había dejado Los abuelos de la nada, aunque la fuente no especifica en qué canciones intervino ni con qué función. Sí concreta, en cambio, la incorporación del trompetista Daniel Lozano, que a partir de entonces se quedó como titular. Fue también su primer álbum con Sony Music respaldándolo.

Esta vez tanto la prensa como el público reaccionaron con calidez. Vendieron más de 250 000 copias, con certificación de doble platino en Argentina, y montaron su primera gira internacional, que los llevó a Chile y a Perú; la presentación en casa fue en el Estadio Obras Sanitarias, en 1988. Como sencillos escogieron el que da nombre al disco, «Yo no me sentaría en tu mesa», «El genio del dub» y «Mi novia se cayó en un pozo ciego».

Celia Cruz, The Clash y una hiperinflación por medio

El tercer álbum, *El ritmo mundial*, llegó en 1988 desde los Estudios Panda y siguió ampliando el abanico de estilos, ritmos y géneros, esta vez hacia terrenos más comerciales. Contiene además dos piezas señaladas: por un lado «Revolution Rock», que es una versión del tema de The Clash; por otro «Vasos vacíos», cantada a dúo con la cubana Celia Cruz, que acabaría siendo uno de sus temas más conocidos.

Las ventas llegaron a 300 000 unidades. La gira de promoción quedó tocada por la crisis hiperinflacionaria de 1989 y se redujo a cuarenta conciertos, aunque los de Obras Sanitarias y los de Centroamérica funcionaron muy bien. Después bajaron el ritmo de actuaciones para centrarse en el siguiente disco.

Conviene señalar dos huecos de la fuente aquí. El epígrafe correspondiente a este periodo anuncia también un disco titulado *El satánico Dr. Cadillac* del que luego no dice absolutamente nada. Y al hablar del álbum siguiente lo presenta como su quinto trabajo cuando solo ha detallado tres anteriores.

El disco número cinco y la puerta de Estados Unidos

*Volumen 5* apareció en 1990 y les abrió el mercado estadounidense de la mano de su nuevo productor, Tommy Cookman. El título alude precisamente a que era su quinto trabajo, con el que querían resarcirse de lo que ellos vivieron como un fracaso en el anterior —lo cual choca, dicho sea de paso, con las cifras de venta y el éxito que la propia fuente le atribuye a *El ritmo mundial*.

De ahí salieron «Demasiada presión», que la fuente califica sin citar a nadie como la más conocida del álbum y la que más piden los seguidores en los conciertos; «Los olvidados»; «Radio Kriminal», un reggae que se acerca al punk; y «Caballo de madera». Esta última, junto a «Tanto como un dios», estaba dedicada a Luciano Giugno, cuya salida del grupo para emprender carrera en solitario los Cadillacs sintieron como una pérdida importante.

Una versión hondureña para tapar un bache

En 1991, con las ventas por debajo de lo deseado y atravesando un bache creativo, publicaron el recopilatorio *Sopa de caracol*, que solo aporta un tema inédito: el que le da título, versión de la banda hondureña Banda Blanca. Lo acompañan una nueva lectura de «El genio del Dub», un popurrí titulado «Megamix LFC» y una remezcla de «Demasiada Presión».

Al terminar aquel año hubo movimientos en la plantilla: se fueron Naco Goldfinger y Luciano Jr. —al que la fuente describe como ya lanzado en solitario, sin aclarar si es la misma persona que antes ha llamado Luciano Giugno— y entraron Fernando Albareda y Gerardo Rotblat.

Ocho canciones que en realidad son nueve

*El León* se puso a la venta en mayo de 1992 reuniendo todo lo que la banda había practicado hasta entonces: salsa, calipso, reggae y ska. La fuente lo presenta, sin firmante, como un álbum imprescindible en la trayectoria del grupo y en la historia del rock argentino; los juicios que sí tienen autor son dos, el de Rolling Stone Argentina, que lo colocó en el puesto 21 entre los discos más importantes de ese rock, y el de Vicentico, que lo considera el mejor que han hecho.

La edición en compacto trae quince cortes; hubo además una tirada limitada en vinilo, de unas quinientas copias, reducida a doce por falta de espacio en el soporte. Las ventas no respondieron a lo esperado, y aun así el álbum dejó, según la fuente, ocho grandes canciones convertidas en clásicos, aunque a continuación enumere nueve: «Gitana», «El aguijón», «Arde Buenos Aires», «Carnaval toda la vida», «El crucero del amor», «Siguiendo la luna», «Gallo Rojo», que va dedicada al Che Guevara, «Manuel Santillán, el León» y «Desapariciones», relectura del clásico de Rubén Blades.

Dos temas nuevos y un vídeo premiado

La recopilación *Vasos vacíos*, de 1993, junta quince versiones y relecturas de sencillos anteriores más dos canciones sin publicar: «Matador» y «V Centenario». De la primera dice la fuente que es el mayor éxito comercial y la pieza más identificada con el grupo de toda su historia, tanto por la canción como por su videoclip, que ganó varios galardones; entre ellos, el de mejor videoclip latino del año que MTV entregó en 1994. Ese tirón les valió grabar el primer MTV Unplugged de MTV Latinoamérica.

Aquí se interrumpe el relato disponible. Consta, eso sí, que su último álbum de estudio es *La salvación de Solo y Juan*, de 2016, cuya promoción los llevó a festivales y conciertos por Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y Asia.

Discografía

Discografía completa: 12 referencias, comprobada en 2026.

Canciones

Grabaciones del grupo en el archivo

Colaboraciones

Grabaciones compartidas con otros artistas

Fuentes

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