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Canción

Setting Sun

Pearl Jam

Dark Matter20245:46

Dónde escucharla

Ficha técnica

Publicación
19 de abril de 2024
Duración
5:46

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La historia

Tom Rowlands y Ed Simons, el dúo británico de música electrónica the Chemical Brothers, escribieron «Setting Sun» junto a Noel Gallagher, que además puso la voz y militaba en la banda de britpop Oasis. Freestyle Dust y Virgin Records lo publicaron el 30 de septiembre de 1996 como primer adelanto de Dig Your Own Hole, el segundo álbum del dúo, aparecido en 1997.

Un número uno sin apenas radio

Las emisoras británicas apenas lo pincharon y aun así vendió 99.000 copias en su primera semana y entró directamente en el número uno de la UK Singles Chart en octubre de 1996. Fuera del Reino Unido se coló entre los diez primeros en Finlandia, Irlanda y Suecia.

Un día de estudio con Noel Gallagher

La noticia de que Gallagher quería hacer un tema con ellos les llegó después de que él escuchara «Life Is Sweet», la colaboración del dúo con Tim Burgess, de los Charlatans. A finales de febrero de 1996 se metieron en los Orinoco Studios. Contaba Ed Simons que Gallagher telefoneó diciendo que se pasaba en ese mismo momento a grabarlo; le pidieron que aguardara un poco y le mandaron la cinta de otro tema suyo, «Mark One», que les pareció que podía gustarle por su aire beatle. «Mark One» les había costado bastante trabajo, mientras que «Setting Sun» fue un día de estudio con él, después un rato de mezcla, y asunto liquidado. Mezclarlo, precisa la fuente, llevó una jornada.

Gallagher explicó que la voz la despachó deprisa y que tuvo que marcharse pronto para ver un partido de Tercera División del Manchester City F. C. Después no volvió a acordarse del tema hasta que oyó la mezcla en bruto; describió aquellos años noventa como una época en la que uno se cruzaba con alguien entre bastidores, le decía que debería cantar en su próximo sencillo, se lo mandaban, lo hacía, y lo siguiente era que la canción llegaba al número uno.

Tom Ewing, de Freaky Trigger, puso la colaboración en su contexto: el dúo acababa de telonear a Oasis en Knebworth y, como aquella banda, estaba atado al britpop sin pertenecerle del todo. Eran los remezcladores de cabecera de las nuevas estrellas del pop y sus residencias de club, empapadas de sudor, ponían el backbeat que le convenía al culebrón hedonista del britpop; solo que para entonces ese britpop se venía abajo entre narices ensangrentadas, y el tema, escribe Ewing, le servía de banda sonora perfecta mientras asomaba el verdadero terreno de los Chemical Brothers: el big beat.

El susto de Chris Evans en Radio 1

El biógrafo Robin Turner recuerda que la canción fue un acontecimiento en el otoño de 1996 y que la expectación no dejó de crecer en las semanas anteriores a su salida. Sam Taylor, de The Observer, dejó constancia de cómo Chris Evans la promocionó en ese tiempo desde su programa matinal de la BBC Radio 1 sin haberla escuchado siquiera, convencido de que cualquier cosa en la que participara el gran compositor de Oasis tenía que ser maravillosa. Cuando por fin la pinchó, de los transistores del país salió algo semejante a una alarma de incendios en un 747 estrellándose; Evans retiró el disco y anunció con la voz temblorosa que no le parecía un disco muy apropiado para esa hora de la mañana. Taylor concluía que cualquier cosa capaz de dar un susto así a Chris Evans debía tenerse por buena, y Rowlands comentó a NME que hace falta mucho trabajo para conseguir que retiren de la programación diurna de Radio 1 un disco en el que canta Noel Gallagher.

Una semana en la cima entre dos éxitos amables

James Masterton, comentarista de listas, atribuyó a la presencia de Gallagher la popularidad fenomenal del sencillo y añadió que, tras semejante expectación, no le quedaba otra que dispararse hasta lo más alto: era, increíblemente, el undécimo número uno directo de aquel año. Sheryl Garratt escribe en The Daily Telegraph que, pese a ser el primer número uno británico del dúo, solo aguantó una semana en esa posición, porque la voz de Gallagher resultaba apenas reconocible entre unos ritmos tan densos y la radio lo tenía casi imposible para programarlo. A Rowlands le gustaba precisamente haber hecho un disco tan ruidoso y ofensivo con él. Turner lo resume diciendo que fue, y sigue siendo, un tema sin la menor concesión, un ciclón instalado como faro de rareza en la cima de la lista británica entre un one-hit wonder simpático —«Breakfast at Tiffany's», de Deep Blue Something— y una versión sensiblera, la que Boyzone hizo de «Words», de los Bee Gees.

El propio Gallagher volvió sobre el asunto en 2023: al oír la primera versión en casete jamás habría imaginado que llegaría al número uno, y el hecho de que destronara a «Breakfast at Tiffany's», que parecía llevar once años instalada allí, lo hizo aún más dulce. Le pareció desternillante que el pinchadiscos de Radio 1 Chris Evans se negara a ponerla: recuerda haberlo visto despreciar el tema y haber pensado que estaban dando con algo.

Cláxones, sirenas y ecos de los Beatles

La crítica lo recibió con elogios. J. D. Considine, de The Baltimore Sun, celebró unos sonidos que atrapan el oído —cláxones chillones, trompetas que rebuznan— y lo eligió entre las tres mejores canciones de Dig Your Own Hole: piezas así, escribió, llegan como parques de atracciones en miniatura y ofrecen tantas emociones sonoras que uno no puede evitar querer montarse otra vez en el groove. Daina Darzin lo nombró disco de la semana en Cash Box y lo describió como el sencillo del momento, se lo quiera llamar tecno, synthcore, dance o industrial: una cosa asombrosa, explosiva, arremolinada, que mueve los pies y que, garantizaba, se acaba poniendo treinta y siete veces seguidas después de oírla una primera vez.

Caroline Sullivan le dio en The Guardian la máxima puntuación, cinco sobre cinco, y también lo eligió sencillo de la semana: los breakbeats desencajados del dúo, las sirenas y ese ambiente de encierro en un ascensor le parecían un contrapunto glorioso para Gallagher, que suena como si atravesara una experiencia extracorpórea, con un efecto alucinatorio comparable al de los momentos más pesados de Led Zeppelin, donde la potencia sonora y una sensualidad sucia provocaban una sobrecarga de los sentidos. Taylor Parkes, en Melody Maker, avisaba de que no era exactamente el encuentro de talentos que muchos esperarían, y confesaba que en cuanto terminó volvió a ponerlo: para él, el tema toma el ritmo de «Tomorrow Never Knows», de los Beatles, lo acelera, lo inunda con el ruido más sucio del tecno y deja garabateados por el medio los ripios bobalicones de costumbre de Noel; el conjunto se desvía un par de veces hacia una Babel sin ritmo para tomar aire antes de zambullirse de nuevo en la refriega, alborotado y rejuvenecido. Sally Stratton, de Music & Media, se fijó en los aullidos y las explosiones, y David Fricke, de Rolling Stone, en una beatlemanía vertiginosa.

Una rave vista por una joven desconcertada

El vídeo lo dirigieron Nic Goffey y Dominic Hawley en Londres, en la estación abandonada de Crystal Palace Subway, con la artista Lexi Strauss como protagonista. La fiesta rave se muestra tal como la percibe una joven desconcertada, a la que se ve perseguir entre los asistentes la personificación de su pesadilla. La pieza alterna una confusión psicológica inquietante con golpes de imaginación humorística, como los policías que ella ve bailando breakdance. Los Chemical Brothers asoman un momento, cuando abandonan la fiesta con sus maletines de discos. Según el periodista de Spin Ed Weisbard, MTV citó este vídeo como la razón para anunciar un cambio de formato que dejaba atrás el rock alternativo y apuntaba a la electrónica.

En las listas de los críticos

En diciembre de 1996, Melody Maker lo puso en el puesto 25 de sus sencillos del año. Pitchfork lo colocó en 2010 en el 43 de sus doscientas mejores pistas de los años noventa, y Tom Ewing, desde Freaky Trigger, en el 64 de su propia lista de los cien mejores sencillos de esa década. The Guardian lo llamó en 2004, junto a «Born Slippy .NUXX» de Underworld, el sencillo más experimental y sonoramente extremo de los noventa, y en 2020 lo situó en el número 49 de sus cien mejores números uno británicos. BuzzFeed lo puso en 2017 en el 67 de sus ciento una mejores canciones de baile de los noventa. Rolling Stone, que ya lo había proclamado sin discusión el mejor sencillo de 1996, lo incluyó en 2022 en su lista de las doscientas mejores canciones de baile de todos los tiempos, en el puesto 82.

Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.

Que significa

No existe una explicacion publica concluyente. Ni sus autores la han explicado ni hay una lectura critica establecida, y JAUMAS no inventa el significado de una cancion.

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