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Bohemian Rhapsody: 180 sobregrabaciones en una cinta de 24 pistas

El 24 de agosto de 1975, Queen empezó a grabar en un estudio de una granja galesa una canción que exigía más pistas de las que existían. La solución a ese problema es, literalmente, lo que da a la canción su sonido. Después quedaba lo difícil: convencer a la discográfica de publicar seis minutos.

Redacción JAUMASCómo trabajamos
Bohemian Rhapsody: 180 sobregrabaciones en una cinta de 24 pistas
Foto: Carl Lender · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Veinticuatro pistas y ciento ochenta cosas que grabar

La grabación empezó el 24 de agosto de 1975 en el Estudio 1 de Rockfield, cerca de Monmouth, en Gales. Antes de terminar habrían pasado por cinco estudios distintos entre agosto y septiembre.

El equipo de la época grababa en cinta analógica de 24 pistas. Veinticuatro: ese era el número. Cada instrumento y cada voz ocupa una, y cuando se acaban, se acabaron.

La canción acabó llevando 180 sobregrabaciones distintas. Solo el coro final llegó a apilar 160 pistas de voces.

La cuenta:180 sobregrabaciones · 160 pistas de voces solo en el coro · 24 pistas disponibles

Los números no cuadran, y ahí está el asunto. La única forma de meter 180 cosas en 24 pistas es ir mezclando grupos de pistas ya grabadas en una sola para liberar las demás. Cada vez que se hace eso, lo mezclado queda fijado —ya no se puede tocar por separado— y la cinta pasa otra vez por los cabezales, con la pérdida de calidad que eso arrastra.

Es decir: cada decisión era irreversible y costaba calidad. No se podía probar. Había que saber de antemano exactamente qué se quería.

La semana de la ópera

A la sección de ópera se le dedicó una semana entera. Freddie Mercury llevaba escritas todas las voces con antelación, parte por parte.

Ese detalle, que parece administrativo, es el que hace posible todo lo anterior. Con una cinta que no perdona pruebas, tener las armonías escritas de antemano no era una manía ordenada: era el único método viable. La alternativa —improvisar y ver qué sale— habría consumido las pistas antes de llegar a ninguna parte.

Hay un detalle que resume bien cómo se trabajaba entonces. Cuando grabaron la base, la sección de ópera todavía no estaba lista, así que dejaron treinta segundos de cinta en blanco en el carrete para rellenarlos después. Treinta segundos físicos de cinta magnética, reservados para algo que aún no existía.

El otro límite: la radio

Terminada la canción quedaba un problema que ninguna proeza de estudio resolvía. Duraba 5:55, y en EMI la preocupación era evidente: se daba por sentado que cualquier cosa de más de tres minutos y medio lo iba a tener difícil para sonar en la radio.

No era un prejuicio arbitrario. Como se cuenta en otros artículos de esta web, en los años setenta la radio no era un canal más: era prácticamente el único por el que una canción podía llegar a alguien. Y una emisora que programa por bloques de tiempo tiene una razón muy concreta para preferir canciones de tres minutos.

Se publicó igualmente, el 31 de octubre de 1975, con sus 5:55 intactos.

Y aquí conviene resistirse a la moraleja fácil. Que saliera bien no demuestra que la regla de los tres minutos y medio fuera tonta: era una regla razonable, deducida de cómo funcionaba de verdad la radio. Lo que demuestra es otra cosa, más incómoda: que una regla sensata aplicada a todo impide, por definición, lo que solo funciona rompiéndola.

Una canción que no se entiende sin la máquina

Es tentador contar esta historia como la de un grupo que hizo lo que quiso. Pero es más interesante al revés: casi todo lo que la hace reconocible viene de trabajar CONTRA un límite.

  • La densidad del coro sale de apilar y mezclar pistas, no de tener muchas.
  • La precisión de las armonías sale de escribirlas antes, porque la cinta no dejaba probar.
  • La estructura por bloques encaja con un método en que cada sección se cerraba antes de pasar a la siguiente.

Grabada hoy, con pistas ilimitadas y deshacer infinito, sería otra canción. Probablemente más limpia, y casi seguro distinta, porque nadie se molestaría en resolver un problema que ya no existe.

Es la misma idea que recorre la sección de Tecnología de esta web. Las herramientas no deciden lo que se hace con ellas, pero sí delimitan lo que merece la pena intentar. A veces el resultado memorable no es el que la herramienta facilitaba, sino el que obligaba a inventarse una forma de hacerlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas sobregrabaciones tiene «Bohemian Rhapsody»?
Se llegaron a mezclar 180 sobregrabaciones distintas. Solo para el coro final se apilaron 160 pistas de voces, sobre un equipo de cinta analógica de 24 pistas: cada tanda había que mezclarla en una sola pista para liberar las demás.
¿Dónde y cuándo se grabó?
La grabación empezó el 24 de agosto de 1975 en el Estudio 1 de Rockfield, cerca de Monmouth (Gales), y se completó entre agosto y septiembre de ese año en un total de cinco estudios, con Queen y el coproductor Roy Thomas Baker.
¿Por qué la discográfica no quería publicarla?
Por su duración. El single dura 5:55, y en EMI se daba por hecho que cualquier canción de más de tres minutos y medio lo tendría difícil para sonar en la radio, que en 1975 era casi la única vía para llegar al público. Se publicó sin recortar el 31 de octubre de 1975.

Dónde conseguirlo

Fuentes

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    "Bohemian Rhapsody" — Queen (1975), National Recording RegistryLibrary of Congress · National Recording Preservation Board