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El baile de los que sobran: una caja de ritmos prestada y un perro llamado Néstor

La canción más popular de Los Prisioneros en Chile se armó con una caja de ritmos que le prestó el batería de otro grupo, imitando a dos bandas inglesas de sintetizadores. Se grabó en 1986, entre toque de queda y militares en la calle.

Redacción JAUMASCómo trabajamos
El baile de los que sobran: una caja de ritmos prestada y un perro llamado Néstor
Foto: Los Prisioneros · Public domain · Wikimedia Commons

Una caja de ritmos que no era suya

Jorge González ha contado el origen sin ningún misterio: la armó «con una caja de ritmos chiquitita que me prestó el Miguel Conejeros de los Pinochet Boys». No había plan ni estudio: había un aparato prestado.

Y había una referencia muy concreta. Lo que González quería imitar era el sonido de Heaven 17 y Depeche Mode: sintetizadores británicos, ritmo programado, ninguna guitarra. Que la canción más conocida del rock chileno de los ochenta naciera intentando sonar a synth-pop inglés dice bastante de cómo viajaban los discos entonces.

La primera versión iba más lenta y no llevaba guitarra. González decidió volver a grabarla: aceleró el tempo, metió el ladrido sampleado del principio y le pidió a Claudio Narea que tocara una guitarra acústica. Esa guitarra hace DO-SOL-DO-FA en la entrada, y es lo primero que reconoce cualquiera.

El perro se llamaba Néstor

El ladrido con el que arranca la canción no es un efecto de biblioteca. González ha dicho en varias entrevistas que el perro del que salió el sample se llamaba Néstor y era la mascota de su madre.

Es un detalle pequeño y explica algo más grande: lo que se sampleaba en 1986 en Santiago era lo que uno tenía a mano.

Dónde se grabó, y cuándo

El disco es «Pateando piedras», publicado en septiembre de 1986, y la canción es el tercer corte. En la ingeniería y la producción estuvo Alejandro «Caco» Lyon, que ya había trabajado en el primer disco del grupo.

De cómo fueron aquellas sesiones queda el testimonio del propio guitarrista. En su autobiografía, Claudio Narea describe una grabación hecha «lleno de fogatas, balazos y militares». No es una metáfora sobre el ambiente del país: es lo que había en la calle mientras grababan.

De qué habla, según quien la guarda

Aquí conviene citar a una institución antes que a un crítico. La Biblioteca Nacional de Chile, en Memoria Chilena, describe la canción como una obra que ilustra «de manera amarga y desesperanzada las diferencias de clases existentes entre la juventud chilena»: jóvenes que terminan la enseñanza media y salen directamente al desempleo.

La misma fuente la considera «indudablemente, una de las más emblemáticas de la música popular chilena de los años ochenta», y recoge que el grupo se convirtió, sin buscarlo, «en un símbolo de lucha contra la represión militar».

Ese papel tuvo consecuencias prácticas: al acercarse el plebiscito de 1988, y después de que la banda declarara públicamente su apoyo a la opción No, su música empezó a verse afectada por la censura.

De doscientas personas a diez mil

El mánager del grupo, Carlos Fonseca, la sacó como single en 1986. Fue el primer éxito en radio del trío, y el cambio de escala fue inmediato: pasaron de tocar ante audiencias de doscientas personas a estadios de diez mil.

La segunda vida llegó mucho después. Durante las protestas de octubre de 2019 en Santiago, la canción volvió a sonar y a cantarse en la calle, en distintos puntos de las manifestaciones y pese al estado de emergencia y el toque de queda. Treinta y tres años después de grabarse con una caja de ritmos prestada.

Preguntas frecuentes

¿Con qué se grabó «El baile de los que sobran»?
Jorge González la armó con una caja de ritmos pequeña que le prestó Miguel Conejeros, de los Pinochet Boys, buscando imitar el sonido de Heaven 17 y Depeche Mode. La primera versión iba más lenta y sin guitarra; la volvió a grabar más rápida, con el ladrido sampleado y con Claudio Narea a la guitarra acústica.
¿De quién es el ladrido del principio?
De un perro llamado Néstor, mascota de la madre de Jorge González, según ha contado él mismo en varias entrevistas.
¿En qué disco está y de cuándo es?
Es el tercer corte de «Pateando piedras», publicado en septiembre de 1986. La ingeniería y la producción fueron de Alejandro «Caco» Lyon.
¿Por qué volvió a sonar en 2019?
Durante las protestas de octubre de 2019 en Santiago se cantó en la calle, en distintos puntos de las manifestaciones y pese al estado de emergencia y el toque de queda. La Biblioteca Nacional de Chile ya la describía como una de las canciones más emblemáticas de la música popular chilena de los ochenta, por cómo retrata a los jóvenes que terminaban los estudios y salían al desempleo.

Dónde conseguirlo

Fuentes

  1. 1.
    El baile de los que sobranMemoria Chilena — Biblioteca Nacional de Chile
  2. 2.
  3. 3.
    «El baile de los que sobran» (Los Prisioneros, 1986): tres momentos de sus recepciones y escuchasKamchatka. Revista de análisis cultural (Universitat de València)
  4. 4.
  5. 5.