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Sony Walkman: el aparato que triunfó por lo que le quitaron

En 1979, unos ingenieros de Sony cogieron un magnetófono para periodistas y le arrancaron el circuito de grabación. Dentro de la propia empresa hubo quien lo vio como un disparate: un casete que no graba es medio aparato. Resultó ser lo contrario.

Redacción JAUMASCómo trabajamos
Sony Walkman: el aparato que triunfó por lo que le quitaron
Foto: Anna Gerdén · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Un cofundador harto de cargar con un magnetófono

Masaru Ibuka, cofundador de Sony, viajaba mucho y no soportaba volar sin música. Su solución era llevarse un TC-D5, un magnetófono de casete de calidad profesional. Funcionaba, pero era un aparato pensado para una mesa, no para un bolso: demasiado grande y demasiado pesado para llevarlo encima todos los días.

A principios de 1979 le pidió a la división de audio algo mucho más pequeño. No un magnetófono mejor: un aparato hecho exclusivamente para escuchar, lo bastante ligero como para llevarlo siempre.

Akio Morita, el otro cofundador, lo probó y entendió que aquello no era un capricho de directivo. Pidió al equipo un producto —en sus palabras— que satisficiera a los jóvenes que quieren escuchar música todo el día. Y lo quería listo para el verano.

La decisión que parecía un error

El equipo no partió de cero. Cogieron el TCM-600 Pressman, un grabador de casete monoaural compacto que Sony ya vendía a periodistas para entrevistas, y lo modificaron: quitaron el circuito de grabación y adaptaron el mecanismo para reproducir en estéreo.

Esa parte, la de quitar, fue la discutida. En 1979 un aparato de casete grababa: para eso servía el casete, para copiar discos de un amigo, grabar de la radio o hacerse una cinta. Vender uno que solo reproduce sonaba a cobrar por menos producto. Hubo escepticismo dentro de la empresa.

Se decidió igualmente. Y ahí está el fondo del asunto: quitar la grabación no era recortar, era ELEGIR. Un aparato que solo reproduce puede ser más pequeño, más ligero, gastar menos pila y costar menos. Cada una de esas cosas es la diferencia entre llevarlo encima o dejarlo en casa, que es exactamente el problema que Ibuka había planteado.

Sony Walkman TPS-L2:1 de julio de 1979 · basado en el grabador TCM-600 Pressman · cuatro meses de desarrollo

Del encargo al producto pasaron cuatro meses. Salió a la venta el 1 de julio de 1979.

Escuchar música dejó de ser algo que se hacía en un sitio

Antes del Walkman, oír música era una actividad con lugar propio. El equipo estaba en el salón, en una habitación o en un coche, y escuchar consistía en ir hasta allí. La música también sonaba en lugares públicos —un bar, una tienda, la radio de la calle— pero entonces era música compartida: sonaba para todos y nadie la elegía.

El Walkman rompió las dos cosas a la vez. Puso la música en movimiento y la convirtió en algo privado en mitad de un espacio público. Una persona en el autobús con auriculares está oyendo lo que ha elegido, y nadie más lo oye. Eso, en 1979, era nuevo.

Tuvo consecuencias que llegan hasta hoy. La duración de un disco dejó de medirse contra el tiempo que alguien pasa sentado en un salón. Apareció la idea de la música como banda sonora de lo que uno está haciendo: correr, ir a clase, esperar. Y se normalizó algo que ahora nadie discute: que en cualquier vagón de metro haya treinta personas escuchando treinta cosas distintas.

Lo que enseña quitar

Hay un hilo que une esta historia con las otras dos de esta sección. El Technics SL-1200 se convirtió en instrumento por una decisión de ingeniería que nadie tomó pensando en la música de baile. El TR-808 triunfó por el defecto que lo hundió comercialmente. Y el Walkman funcionó por lo que le faltaba.

En los tres casos, lo que parecía obvio dentro de la empresa —más realismo, más funciones, más prestaciones— era el camino equivocado. Y en los tres, quien acertó no fue quien predijo el futuro, sino quien se fijó en lo que la gente hacía de verdad: Ibuka cargando con un magnetófono en un avión, unos DJ del Bronx frenando un disco con la mano.

Las herramientas no deciden lo que se hace con ellas. Pero delimitan lo que se puede intentar, y a veces la forma de ampliar ese margen no es añadir nada, sino quitar lo que estorba.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el primer Walkman no podía grabar?
Porque se diseñó exclusivamente para escuchar. Partía del TCM-600 Pressman, un grabador para periodistas, al que se le quitó el circuito de grabación y se le adaptó el mecanismo a reproducción en estéreo. Suprimirla permitía un aparato más pequeño, más ligero y de menor consumo, que era justo lo que hacía viable llevarlo encima. Dentro de Sony la decisión no fue pacífica.
¿Cuándo salió a la venta el primer Walkman?
El modelo TPS-L2 se puso a la venta el 1 de julio de 1979, cuatro meses después de que empezara su desarrollo.
¿Quién tuvo la idea?
Partió de Masaru Ibuka, cofundador de Sony, que viajaba con un magnetófono TC-D5 demasiado grande para llevarlo a diario y pidió a la división de audio algo mucho menor pensado solo para escuchar. Akio Morita, el otro cofundador, impulsó el proyecto. En el desarrollo participó también Kozo Ohsone.

Dónde conseguirlo

Fuentes

  1. 1.
    WalkmanWikipedia
  2. 2.
  3. 3.
  4. 4.
    Stowaway TPS-L2 personal stereo, SonyVictoria and Albert Museum