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Álbum
Buena Vista Social Club
World Circuit y Nonesuch publicaron el 16 de septiembre de 1997 el que sería el primer y último disco de la agrupación cubana Buena Vista Social Club. Se había grabado en marzo de 1996, en apenas seis jornadas y con Ry Cooder al mando de la producción. De aquellas sesiones salieron piezas como «Chan Chan» o «El Cuarto de Tula», hoy convertidas en repertorio clásico de los géneros latinos.
El club de Marianao que le prestó el nombre
Buenavista fue un club social para músicos negros situado en el barrio habanero del mismo nombre, fundado en 1932 en la esquina de la calle Consulado con Pasaje. Allí se juntaban a bailar y a tocar quienes compartían ese oficio, y solo podían entrar los socios. La afluencia terminó por desbordar el local, de modo que se trasladó a la calle 4610 de la Avenida 31, ya en Marianao. Como sucedía en toda Cuba, funcionaba bajo criterios segregacionistas y reunía a los obreros negros del país. Cerró con la llegada de Fidel Castro al poder y la revolución; en 1962, poco después, empezó el cierre generalizado de los clubes para uniformar la vida cultural cubana.
Los músicos que grabarían el disco habían sido socios y tocaban allí con regularidad. Los veteranos —Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Eliades Ochoa u Omara Portuondo, entre otros— gozaban ya de reconocimiento dentro y fuera de la isla. Los más jóvenes bebían de las raíces de la música cubana anterior a la revolución, la que había llenado La Habana en los años cincuenta.
Los visados de Malí que nunca llegaron
El proyecto nació de un imprevisto. En 1996 el músico y productor británico Nick Gold, de World Circuit Records, había llevado a La Habana al guitarrista estadounidense Ry Cooder para registrar una sesión en la que dos intérpretes traídos de Malí se cruzarían con músicos cubanos. Cooder entró en el país vía México, esquivando así los embargos de viaje que Estados Unidos aplicaba entonces a Cuba, y al llegar se descubrió que los africanos no habían obtenido el visado y no podían desplazarse. Gold y él dieron un giro al plan y decidieron hacer un disco de música cubana con los intérpretes locales.
Tres días bastaron para reunir un elenco amplio —en la organización figura también Marcos, a quien la fuente no identifica— y empezar a grabar en los estudios EGREM, que antes habían pertenecido al sello RCA Records. Cooder y los músicos se entendían a través de un intérprete, aunque el productor observó que entre músicos la comprensión no pasa solo por la palabra.
Trova, filin y una grabación gemela
El disco se hizo a la vez que A toda Cuba le gusta, de los Afro-Cuban All Stars, otra iniciativa impulsada por Nick Gold desde World Circuit y con una alineación en buena medida coincidente. La diferencia estaba en el propósito: aquel se planteó como una resurrección del conjunto de son, mientras que este apuntaba a recuperar la trova y el filin tradicionales —una lectura más suave del son y del bolero cubanos— junto al danzón.
De pasar inadvertido a venderse solo
No hubo sencillo oficial y el arranque comercial fue prácticamente inexistente. Lo que cambió las cosas fue el boca a boca, que empujó al álbum durante meses hasta llevarlo brevemente al Billboard 200 estadounidense: alcanzó el puesto ochenta en su decimocuarta semana en lista, casi dos años después de la publicación, y esa siguió siendo su mejor marca en aquel país. En el Reino Unido llegó al número 44 de la lista de álbumes.
Con el tiempo entró en catorce mercados distintos. Encabezó la lista alemana y se coló en el top 10 de varios países, aunque la relación de cuáles no coincide en la fuente: en un pasaje se citan Bélgica, Portugal y Suiza, y en otro Portugal, Suiza y Australia. Algo parecido ocurre con España, donde primero se dice que en 2021 debutó en el vigesimoquinto puesto y después que alcanzó el número 24 de la lista de álbumes de Promusicae. Su recorrido español fue mucho mejor en vinilo: más de un año de permanencia en el Top 100 de ese formato, con entrada en el top 5 y un cuarto puesto como techo.
Bélgica ofrece el caso de longevidad más llamativo. El álbum reapareció en las listas de Ultratop Flanders en 2015 y cerró aquel año en el puesto 126 del cómputo anual; al siguiente subió al 102 y siguió en el conteo hasta lograr, dos años más tarde, su mejor posición anual, el número 86. Es el disco en español que más tiempo ha permanecido en esa lista y uno de los más duraderos desde que la lista existe.
Un platino, dos millones y ocho millones
La RIAA lo certificó platino en Estados Unidos por el equivalente a 1.000.000 de unidades, si bien las estimaciones reales que maneja la fuente oscilan: en un punto habla de 1,9 millones y en otro de alrededor de dos millones. Consiguió también el platino en el Reino Unido, Argentina y Canadá; el doble platino en los Países Bajos y Austria; y el triple en Bélgica y Suiza. El total certificado en todo el mundo se calcula en 8.000.000 de copias, cifra que lo sitúa entre los álbumes en español más vendidos de la historia, por detrás únicamente de Dreaming of You (1995), de Selena. Solo en Hispanoamérica se estiman seis millones de ejemplares.
Cuatro estrellas aquí, cinco allá
La crítica lo recibió con notas altas de forma casi unánime. Rolling Stone le puso cuatro estrellas sobre cinco; Vibe lo clasificó como favorable; AllMusic le dio la máxima calificación, cinco sobre cinco, y lo consideró el mejor disco valorado de aquel año. Entre esas y otras publicaciones de referencia, como Entertainment Weekly, los elogios apuntaron tanto a la producción como al contexto y a la historia que arrastraba el proyecto, y subrayaron la naturalidad de la grabación y la riqueza melódica de un repertorio anclado en lo más folclórico de la isla.
Ámsterdam, el Carnegie Hall y la cámara de Wenders
Tras la publicación llegó una gira corta que en 1998 pasó por Ámsterdam y por el Carnegie Hall de Nueva York. Imágenes de esos conciertos, junto con las de las sesiones habaneras, formaron el documental que Wim Wenders estrenó en 1999 con el mismo título del disco, y que amplificó todavía más su alcance.
Inscrito en el Registro Nacional de Grabaciones
En 2003 la revista Rolling Stone lo incluyó en su recuento de los mejores álbumes de todos los tiempos, en el puesto 260 de 500; es uno de los dos únicos títulos de esa lista producidos en un país cuya lengua propia no es el inglés. Figura asimismo en el libro 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir. En 2022, coincidiendo con su vigesimoquinto aniversario, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos lo incorporó al Registro Nacional de Grabaciones para su conservación, bajo la categoría de obra histórica, cultural o estéticamente significativa.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 23 de junio de 1997
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- Buena Vista Social Club
- Publicación
- 23 de junio de 1997
- País
- GB
- Sello
- World Circuit
- Catálogo
- WCD 050
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