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Álbum
La grasa de las capitales
Segundo trabajo de estudio del grupo argentino Serú Girán, salió en agosto de 1979 y en su ficha figura como editor la empresa Sazam, aunque el propio relato lo presenta después como la última entrega del grupo para Music Hall. Se presentó en directo aquel septiembre y la revista Rolling Stone de Buenos Aires acabó colocándolo en el puesto 17 de la historia del rock argentino.
Menos orquesta y más frontalidad
La puesta de largo del disco tuvo sede fija: el Auditorio Buenos Aires, antes conocido como Kraft, entre el 6 y el 16 de septiembre de 1979. El reconocimiento de la crítica especializada quedó fijado en ese decimoséptimo puesto del recuento de los mejores álbumes de la historia del rock argentino que publicó la edición porteña de Rolling Stone.
Tras el debut homónimo de 1978, la banda se fue asentando y encaró un disco de planteamiento mucho más directo. La decisión de más peso fue prescindir de la orquesta que había vestido aquel primer álbum y que el público no había aceptado del todo. En su lugar aparecieron canciones más simples y sin rodeos.
El giro dividió a los oyentes en dos bandos igual de convencidos. De un lado, quienes celebraron que García dejara atrás la complejidad para volver a la crítica social que ya había manejado bien antes; del otro, quienes leyeron esa sencillez como un paso atrás. La fuente añade que el repertorio maneja asuntos existenciales incómodos —la muerte, el desamparo, la falta de pertenencia, el desamor— situados en las antípodas de lo que el grupo había propuesto doce meses antes, y que junto a la letra conviene subrayar el ajuste con que funcionaban musicalmente los cuatro integrantes, cada uno en lo suyo. En este punto el original compara esas canciones con unas «arriba mencionadas» que no aparecen en ninguna parte del texto: la remisión queda huérfana.
Un recorrido por el repertorio en voz ajena
Lo que sigue no es análisis propio: el texto de partida incluye un comentario tema por tema escrito en voz crítica y sin firma alguna, que se recoge aquí como lo que es, la valoración de esa fuente.
La canción que da nombre al conjunto se señala como la más comprometida de todas, con un ataque sin eufemismos a lo más deplorable y decadente de las grandes ciudades y a quienes las contaminan. «San Francisco Y El Lobo» se describe como una balada acústica que canta Lebón, muy afinado según ese comentario. De «Perro Andaluz», firmada por García, se dice que plantea una historia de amor sencilla donde el desengaño abre paso a una amenaza que no llega a estallar. «Frecuencia Modulada» aparece como una arremetida contra la vacuidad de la época. Cierra ese tramo «Paranoia Y Soledad», de Pedro Aznar, quien toca todos los instrumentos y despliega un registro vocal amplio.
Para esa misma fuente, la segunda cara reúne lo más rotundo y mejor rematado. En «Noche De Perros» destaca la melodía sostenida por el bajo fretless de Aznar, con un crecimiento que desemboca en la guitarra vigorosa de Lebón. «Viernes 3 AM» se presenta como una pieza que engancha de inmediato por su melodía y como una de las composiciones más redondas de García en aquel tiempo; su letra trata de la angustia, de la alienación, de un cambio que no llegará nunca y de un desenlace trágico, con un aire porteño y nostálgico que subrayan los coros y el piano. El álbum termina con «Los Sobrevivientes», retrato de la vida de los jóvenes en pleno invierno de la dictadura, y con «Canción De Hollywood», descripción afilada de la decadencia de una estrella acabada que, según el mismo comentario, evoca el clima de cine de algunas piezas de Películas, de La Máquina De Hacer Pájaros.
Qué significa «grasa» y contra qué se disparaba
El eje del disco son las letras de Charly García, empleadas para una crítica descarnada de la superficialidad social; eso ha llevado a considerarlo uno de los discos conceptuales de más éxito del rock argentino. El título juega con el lunfardo de Buenos Aires, donde «grasa» quiere decir vulgar u ordinario. La fuente encuadra el asunto en la pelea de aquellos años entre la música comercial —la música disco, entonces en pleno triunfo— y los estilos de mayor ambición en lo musical o en lo literario, como el rock sinfónico y el progresivo. De hecho, un pasaje de la canción inicial parodia precisamente el sonido disco. (En el original, la explicación del lunfardo queda cortada por una coma y continúa en un párrafo suelto.)
Una tapa que se disfraza de revista Gente
La portada tuvo un papel central: es una sátira de la popular revista Gente, con los cuatro miembros del grupo caracterizados como figuras de una farándula inverosímil. Cada uno escogió su personaje. Aznar posó de oficinista y explicó que la idea se la había tomado prestada a una performance que Miguel Zavaleta hacía en su grupo Bubu; Lebón se retrató de rugbier; García, de despachante de estación de servicio, con una intención que él mismo explicó: señalar a las petroleras, que amasan fortunas y disponen del mundo a su capricho. La enumeración se corta ahí: el original la deja abierta con una conjunción y nunca llega a nombrar al cuarto integrante.
En el ángulo inferior derecho de la tapa se lee «Descubrimos los dobles de Serú Girán», y esa frase tiene origen concreto. En julio de 1978 el grupo había participado en el Festival de la Genética Humana, en el Luna Park de Buenos Aires, ante un público que iba a verlos a ellos. Tocaron solo tres canciones y dejaron descontentos tanto a los asistentes como a la crítica. Desde la revista Expreso Imaginario, Pipo Lernoud insinuó que aquello había sonado tan mal que, a su entender, el grupo ni siquiera se había presentado: por motivos de seguridad habrían enviado en su lugar a unos dobles.
Las reediciones en compacto de los años noventa retocaron ese arte y lo apartaron de la idea original, con lo que se perdió la parodia de la revista; el original remite en ese punto a una referencia numerada que el texto no desarrolla.
Fuera del estudio de la compañía
Había además un motivo práctico para grabar donde grabaron: la relación con Music Hall se había vuelto insostenible. Por eso las cintas se hicieron en los estudios ION, con Amílcar Gilabert al frente de la operación técnica, y no en el local que la compañía tenía abierto en la calle J. E. Uriburu 40.
Fue también el último título del grupo para esa compañía, que después quedó atrás cuando Serú Girán se hizo independiente. Más adelante la discográfica publicó una recopilación, Pic-nic de Charly García, que incluía «Música Del Alma» y «El Fantasma De Canterville», dos temas que no pertenecen a Serú Girán y que el propio texto identifica como ajenos al grupo. La maniobra se interpretó como un intento del sello de sacar partido del momento de ascenso de la banda.
Del casete al vinilo de aniversario
En 1994 la discográfica Diapasón trasladó el álbum al formato de disco compacto. La operación siguiente llegó veinticinco años después, por los cuarenta años del original.
El anuncio de la edición remasterizada en vinilo se hizo en noviembre de 2019. Fue posible gracias a la recuperación del catálogo de Music Hall que llevó adelante el INAMU, el Instituto Nacional de la Música, que por vía legal consiguió hacerse con un fondo de 2500 discos entonces imposibilitados de circular —obras nacionales de rock, de folclor y de tango— y devolverlos a sus autores originarios. Con motivo de la remasterización, Aznar, García y Lebón grabaron un vídeo que puede verse en redes sociales.
La reedición apareció en plataformas digitales el 20 de diciembre de 2019 y en formato físico, compacto y vinilo, en enero de 2020. Conviene señalar que la propia fuente se contradice aquí: al principio fecha la remasterización en vinilo y compacto en 2019, y al final sitúa el lanzamiento físico ya en 2020.
Quién toca qué
A Charly García se le acredita el teclado en cuatro variantes distintas: el sintetizador Mini Moog, el ensamble de cuerdas ARP Solina String Ensemble, el piano electroacústico de cola Yamaha CP-70 y el piano electrónico SoundCity Piano DMI. A eso suma la guitarra acústica, los coros y la voz, que en «La grasa de las capitales» aparece alterada de tono; en «Los Sobrevivientes» se le acredita además el bajo Moog. De David Lebón constan los coros, la voz y dos guitarras, la eléctrica y la acústica. Pedro Aznar reúne el bajo eléctrico y el bajo fretless, la voz en «Paranoia Y Soledad», los sintetizadores, la guitarra acústica, las campanas tubulares como percusión, el Mini Moog y los coros.
El listado plantea un problema: el texto habla repetidamente de un grupo de cuatro integrantes, pero solo acredita a tres músicos, de modo que el cuarto no aparece en ninguna parte de los créditos.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 19 de agosto de 1979
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- La grasa de las capitales
- Publicación
- 19 de agosto de 1979
- País
- AR
- Sello
- Sazam Records
- Catálogo
- 50-14.488-9
Mas de Serú Girán
Su discografia en el archivo




