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Portada de Like a Virgin

Portada: fuente · Cover Art Archive · uso identificativo, derechos del titular original

Álbum

Like a Virgin

Madonna

Segunda entrega larga de la cantante estadounidense Madonna, Like a Virgin llegó a las tiendas el 12 de noviembre de 1984 con el sello Sire Records. Nile Rodgers se ocupó de la producción principal y las sesiones ocuparon apenas unas semanas en un estudio neoyorquino. Fue el disco que la llevó por primera vez a lo más alto del Billboard 200 y que la RIAA acabó certificando con el diamante.

Una artista que quería mandar en su propio disco

Antes de esto, Madonna Louise Ciccone se movía como bailarina y como figura reconocible de la noche neoyorquina, y su nombre artístico se había impuesto gracias al álbum homónimo con el que debutó en 1983. Aquel trabajo, sostenido por cortes como «Lucky Star», «Borderline» y «Holiday», fue uno de los más vendidos del año y la colocó entre las promesas de la década. Ella misma consideraba que le había servido para presentar en sociedad su personaje de reina del baile callejero, y sobre esa imagen quería seguir construyendo. Por eso, al encarar el segundo disco, declaró que la tozudez con la que había peleado por sacar adelante el primero ya había dado fruto y que tocaba asegurar el porvenir.

Su idea era figurar entre los productores del proyecto, pero la dirección de Warner Bros. no accedió a concederle la libertad creativa que reclamaba. Conviene señalar que la fuente no cuenta este episodio de manera uniforme: en un pasaje presenta la llegada de Rodgers como la salida a la que se llegó finalmente tras aquella negativa, mientras que más adelante afirma que fue la propia Madonna quien lo escogió y que los directivos dieron su visto bueno.

Del recuerdo de Chic a un encuentro en un club

Lo que jugaba a favor de Rodgers eran dos credenciales: su etapa en la banda disco Chic durante los años setenta y, más reciente, la producción de Let's Dance para David Bowie. Madonna lo idolatraba por lo primero y contó después que trabajar con él le hacía ilusión, hasta el punto de que le costaba creer que la compañía hubiera soltado el dinero necesario. El productor, por su parte, relató a la revista Time cómo la había visto por primera vez en 1983, en un local de Nueva York: había ido a escuchar a otra cantante y se encontró con Madonna sobre el escenario. Le impresionó cómo se movía allí arriba y después se presentaron. Según explicó, desde aquel momento la tuvo por una estrella aunque todavía no lo fuera, y este álbum se le apareció como la ocasión perfecta para trabajar juntos.

Dos semanas en el Power Station

La grabación se concentró en el Power Station Studio de Nueva York y no se alargó más de un par de semanas. Rodgers recurrió a dos viejos compañeros de Chic para varias de las pistas: Tony Thompson se sentó a la batería y Bernard Edwards se hizo cargo del bajo. Fue precisamente Edwards quien puso una condición para participar, que Rodgers tocara la guitarra, y este aceptó.

El horario resultó peculiar. Como el productor acostumbraba a trasnochar en fiestas que se estiraban hasta la madrugada, las jornadas no arrancaban hasta la tarde. A Madonna aquello le complicaba la rutina: contó que solía nadar en un club del Upper West Side y llegar caminando desde allí, y que le resultaba imposible presentarse por la mañana. Rodgers la describió como alguien de una capacidad de trabajo y una tenacidad enormes, y aseguró no haber visto a nadie con mejor olfato para la canción pop. De aquellas sesiones dijo también que hubo entre ambos un entendimiento total desde el primer día, algo que calificó a la vez de sexual, apasionado, creativo y, en definitiva, pop.

La apuesta digital de Jason Corsaro

El ingeniero de sonido, Jason Corsaro, convenció a Rodgers de grabar en digital, un procedimiento que acababa de implantarse y en el que él veía el futuro del oficio. Para asegurarse, trabajó con una cinta digital Sony 3324 de veinticuatro pistas y empleó en la mezcla un adaptador Sony F1 de dos pistas.

Las voces principales no se registraron en la sala grande. Madonna cantó detrás del estudio C, en un cuartito de madera destinado al piano que en la casa llamaban el salón de rhythm and blues del Power Station. Corsaro la rodeó de un panel para aislar el sonido y captó la toma con la parte superior de un micrófono estéreo AKG C24, un previo Schoeps y un ecualizador Pultec. Una vez que las canciones convencían a todo el equipo, Robert Sabino sumaba los teclados, sobre todo con un sintetizador Prophet-5, además de un Rhodes y un piano acústico, mientras Rodgers manejaba un synclavier. La cantante no faltó a una sola hora de grabación ni de mezcla aunque nadie la reclamara, y así lo confirmó el ingeniero: Rodgers estuvo casi siempre, pero ella estuvo todo el rato y no se marchó nunca.

Un título que jugaba con su propio nombre

La portada y las fotografías corrieron a cargo de Steven Meisel. La intención de Madonna era que ambos elementos, imagen y título, tendieran un puente provocador entre su propio nombre de resonancia religiosa —Madonna es la fórmula católica para referirse a la Virgen María— y la idea cristiana de la Inmaculada Concepción. En el terreno compositivo, además de con Rodgers, trabajó con Stephen Bray, antigua pareja suya, con quien firmó varias piezas. El resultado apunta sobre todo al dance pop, con melodías que dejan asomar rasgos del new wave.

Números, sencillos y una gira

La prensa acogió el disco con buenas notas, aunque la fuente precisa que al principio hubo quien restó importancia al alcance del álbum y de su intérprete. Los datos comerciales desmintieron pronto esa tibieza: fue su primer número uno en el Billboard 200 y también coronó las listas de España, el Reino Unido, Nueva Zelanda, los Países Bajos, Italia y Alemania. La RIAA le otorgó el disco de diamante por superar los diez millones de unidades distribuidas en Estados Unidos, y el cómputo mundial se sitúa entre veintiuno y veinticinco millones de ejemplares, cifras que lo colocan entre los álbumes más vendidos de la historia.

De él salieron cinco sencillos, si bien la fuente solo identifica los tres que triunfaron en todo el mundo: «Like a Virgin», «Material Girl» e «Into the Groove». Para promocionarlo, Madonna montó The Virgin Tour, con actuaciones repartidas por Estados Unidos y una única cita en Canadá.

El disco como objeto de escándalo y de imitación

Su peso cultural en los años ochenta fue considerable, porque el volumen de éxitos dejó claro que no era una one-hit wonder, sino una intérprete de registros variados y con capacidad para asentar una trayectoria. Al mismo tiempo, sus canciones se convirtieron en diana de los sectores conservadores y en modelo para el público adolescente femenino, que copiaba su estilo; en ese doble efecto destacan sobre todo «Material Girl» y «Like a Virgin». El periodista y biógrafo J. Randy Taraborrelli lo resumió sosteniendo que todo artista de peso tiene en su trayectoria al menos un disco cuyo éxito, crítico y comercial a la vez, se convierte en su momento mágico, y que en el caso de Madonna ese punto de inflexión fue este.

Reediciones y un relato que se corta

Hubo dos revisiones posteriores del contenido. En 1985 apareció una edición internacional que incorporaba «Into the Groove» como corte añadido, y en 2001 Warner Bros. Records puso en circulación una remasterización con dos remezclas más.

Hay que advertir, por último, de que el texto de partida está incompleto. Anuncia en su presentación la recepción crítica, los cinco sencillos, la gira y el impacto cultural, pero después solo desarrolla los antecedentes y el proceso de grabación: no hay apartados dedicados a esas cuestiones, ni figura la lista de canciones, ni se detallan los créditos de los músicos más allá de lo mencionado.

Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.

Publicación
13 de noviembre de 1984
Tipo
Álbum

Dónde escucharlo

Ediciones y tracklist

La edición que consta en el archivo.

Edición
Like a Virgin
Publicación
1984
País
US
Catálogo
9 25157-2
  1. 1Material Girl4:01
  2. 2Angel3:56
  3. 3Like a Virgin3:39
  4. 4Over and Over4:12
  5. 5Love Don’t Live Here Anymore4:50
  6. 6Dress You Up4:01
  7. 7Shoo-Bee-Doo5:17
  8. 8Pretender4:30
  9. 9Stay4:06

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