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Canción

Open Your Heart

Madonna

True Blue19864:13

Dónde escucharla

Ficha técnica

Publicación
30 de junio de 1986
Duración
4:13

La historia

«Open Your Heart» pertenece a True Blue, tercer álbum de estudio de la cantante estadounidense Madonna. Sire Records la publicó como cuarto sencillo del disco el 12 de noviembre de 1986 en Estados Unidos y el 1 de diciembre de ese año en Europa. La compusieron Gardner Cole y Peter Rafelson, y aparece también, remezclada, en dos recopilatorios de grandes éxitos: Celebration (2009) y The Immaculate Collection (1990).

De «Follow Your Heart» a manos de Madonna

Nació siendo una pieza de rock and roll que se llamaba «Follow Your Heart», y en un principio se le ofreció a Cyndi Lauper. Bennett Freed, representante de Cole, trabajaba entonces con el equipo de Madonna, que andaba buscando material para el tercer álbum, y tres composiciones de Cole pasaron a revisión, entre ellas esta. Freddy DeMann, representante de la cantante, la escuchó, intuyó que podía convertirse en un éxito para ella y pidió a Cole una maqueta con voz femenina, que interpretó Donna De Lory, novia suya por aquellos días. Aunque el tema no encajaba exactamente con el género que la artista practicaba en ese momento, lo aceptó: reescribió la letra —de ahí que figure acreditada como cocompositora— y, junto a Patrick Leonard, le añadió una línea de bajo que lo convirtió en dance-rock. Fue la primera pieza que se grabó para True Blue, a finales de 1985, y entró en la lista definitiva del disco.

Una canción de amor con doble sentido

Rikky Rooksby, en las páginas de The Complete Guide to the Music of Madonna, describe una estructura repleta de percusiones continuas y un estribillo emparentado con la música de Belinda Carlisle. Se trata de una canción de amor «simple» cuya letra habla de lo que uno siente cuando un chico conoce a una chica. Para el profesor Mavis Tsai, el propio título funciona como metáfora de volverse vulnerable, comportamiento propio de quien construye una relación íntima y estrecha; hay unos versos que ilustran esa metáfora de manera más vívida —los que prometen hacerse querer y aseguran que la cosa no es tan difícil si se gira la llave—, mientras que el planteamiento general coloca a Madonna en el papel de víctima del amor.

En Billboard, Denise Warner sostuvo que el tema rebosa insinuaciones sexuales, con la cantante anhelando que un hombre le abra la cerradura con su llave, y advirtió que eso significa exactamente lo que el lector está pensando. Santiago Fouz-Hernández, en Madonna's Drowned Worlds, considera que la letra la sitúa en una posición más directa para expresar su deseo sexual, y lo apoya en unos versos donde pide media oportunidad para que se vea el deseo que le arde dentro. Según la partitura que Alfred Publishing publicó en Musicnotes.com, la canción está compuesta en fa mayor y se establece en un compás de 4/4 a 112 pulsaciones por minuto, tempo que la propia partitura etiqueta de «funk medio»; el registro vocal se extiende desde la nota la3 hasta si♭4. La progresión armónica encadena fa, mi♭69, fa y mi♭69, sigue con mi♭/sol y sol menor7 y remata alternando tres veces fasus2 y misus2.

El vídeo del peep-show

El videoclip rinde homenaje a las actrices Liza Minnelli y Marlene Dietrich y cuenta un argumento que nada tiene que ver con el de la canción: la artista hace de bailarina exótica en un club de peep-show, se hace amiga de un niño pequeño y acaba escapando del local. Recibió elogios por subvertir la mirada masculina, aunque se criticó el punto de la trama en que un niño entra en un club de striptease.

Listas, giras y versiones

Alcanzó las diez primeras posiciones en el Reino Unido, Polonia, los Países Bajos, Italia, Islandia, Irlanda, Canadá y Bélgica, mientras que el Billboard Hot 100 estadounidense le dio a Madonna su quinto número uno. La cantante la ha interpretado en cuatro giras: The Celebration Tour (2023-2024), MDNA (2012), Blond Ambition (1990) y Who's That Girl (1987). Numerosos artistas la han versionado, y suena en la película Crossroads (2002).

Lo que dijo la crítica

Críticos y periodistas musicales la elogiaron. Susan McClary, en el libro Culture/power/history, la juzgó más optimista que el sencillo anterior de la cantante, «Live to Tell», y escribió que ese jugueteo constante con el cierre acaba dibujando un goce sin término, una energía erótica que se escapa una y otra vez de toda contención. J. Randy Taraborrelli, en su biografía, la tuvo por una de las más «sinceras» de la artista, la comparó con «Respect» (1967), de Aretha Franklin, y con «A House is Not a Home» (1971), de Barbra Streisand, y añadió que la gente podía entenderla e identificarse con ella. Stephen Holden, del New York Times, comentó que el conjunto de las letras del álbum evocaba lo «más dulce post-Motown».

Desde los medios musicales, Joey Guerra la consideró en el Houston Chronicle perfecta para pavonearse en la pista de baile. En Slant, Sal Cinquemani la llamó enérgica, y Ed Gonzalez, descaradamente sincera y juguetonamente metafórica. Stewart Mason, en Allmusic, la presentó como prueba de que Madonna no había perdido la capacidad de crear una canción dance poderosa y apuntó que aquí quedó fijado uno de los grooves más emocionantes de su repertorio. En The Arizona Republic, Ed Masley sostuvo que lo caprichoso de los acordes y lo melancólico de la letra quedan compensados por un groove de baile eufórico al que empuja una guitarra funk. Robert Christgau, que más tarde la nombraría la sexta mejor canción de los años ochenta, opinó que la generosidad exigida por este tema inagotable es una vía de doble sentido y algo más. Louis Virtel, de NewNowNext, la llamó extravagante y provocativa y sostuvo que solo ella podría convertir una línea de la letra —la promesa de hacerse querer, que aquí no se reproduce— en una de las más poderosas de todos los tiempos.

Entre las firmas en castellano, el escritor colombiano Manolo Bellon la contó en El ABC del Rock entre lo más romántico y lo más bailable que ha hecho la artista, y le destacó un «eje roquero» del que dijo que no suena nada mal; Leo Tassoni elogió el «delicado sonido de los antiguos címbalos chinos» y también el «ritmo funky» del tema; y Carlos del Amo, de la agencia EFE, la contó entre los mejores temas de la artista. Chuck Arnold la situó en el puesto trece de los sesenta mejores sencillos de Madonna para Entertainment Weekly y escribió que, por muy conocida que sea por lo excitante de otras canciones suyas, sabe igualmente hacer un pop alegre y puro, y que pocas veces ha sonado tan honesta. Richard LeBeau, en Medium, la calificó de espectacular, contagiosa e insinuante. Sebas E. Alonso, de Jenesaispop, la citó en 2008 entre lo más alto de True Blue y la llamó «perfecta», además de colocarla decimoctava en su lista de las cuarenta mejores canciones de la cantante; diez años después volvió a incluirla, ahora decimosexta entre las sesenta mejores, en conmemoración del sesenta cumpleaños de la artista, y comentó que quizá los metales han envejecido algo mal, pero que en 1986 seguramente contribuyeron a que fuera el tiro que fue. Guillermo Alonso, en la edición española de Vanity Fair, la destacó como el séptimo mejor sencillo de su discografía y escribió que allí se revelaba la mujer mandona que Madonna era, mediante una canción y una producción con aire de haber salido del fondo mismo de un mecanismo que marcha sin un fallo.

Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.

Que significa

No existe una explicacion publica concluyente. Ni sus autores la han explicado ni hay una lectura critica establecida, y JAUMAS no inventa el significado de una cancion.

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