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Álbum
21
Adele tenía veintiún años cuando empezó a escribir el disco que lleva ese número, el segundo de su carrera, que XL y Columbia pusieron a la venta en Europa el 24 de enero de 2011 y en Estados Unidos el 22 de febrero siguiente. Una ruptura sentimental convertida en canciones terminó siendo el álbum más vendido de lo que va de siglo y el segundo firmado por una mujer en toda la historia.
Un «alma vieja» que quería dejar de serlo
Después de 19 (2008), la prensa había etiquetado a la cantante como un «alma vieja», y ella no tenía ninguna gana de repetir el papel de tragedia musical que le había dado el debut: buscaba algo más optimista y más pegado a su tiempo. Se puso a escribir en abril de 2009, con veinte años y en plena relación —la primera de su vida, con un hombre diez años mayor—, la misma que acabaría dictando el contenido del álbum. De la etapa norteamericana de la gira An Evening with Adele, entre 2008 y 2009, se trajo el country estadounidense y el blues sureño que allí escuchó, y los sumó al folk y al soul Motown que ya asomaban en su primer disco.
Aquellas primeras sesiones no dieron de sí. Al cabo de dos semanas solo había una pieza terminada, «Take It All», una balada de piano que apenas se apartaba de lo hecho en 19. Desilusionada por su propia falta de inspiración, canceló el resto de las citas de estudio. La canción había nacido en un mal momento de la pareja y fue también la que la remató: se la interpretó a su novio, la escucha derivó en una discusión agria y ahí terminaron dieciocho meses de relación.
El golpe, en cambio, le devolvió el pulso creativo. Volcó la angustia y la depresión en el material nuevo y examinó la relación fracasada desde tres posiciones distintas: la de la examante vengativa, la de la víctima con el corazón roto y la del viejo amor nostálgico. De ahí salió un álbum que encaja en esa tradición casi latente del cantautor que se confiesa y que va de la angustia a la introspección hasta desembocar en el perdón.
Veinticuatro horas después de la ruptura
Adele no dejó pasar un día: llamó a Paul Epworth con la idea de meter dentro de una canción lo que estaba sintiendo. Llegaba con una balada empezada, pero el productor le propuso ir hacia un sonido más agresivo. Entre los dos desmontaron la pieza y reescribieron la letra para que contara lo que acababa de pasarle; así nació «Rolling in the Deep». La instrumentación se fue armando de manera orgánica: probaron varios riffs de jazz, ella atacó la primera estrofa a capela y aquello llevó a Epworth a improvisar una melodía con la guitarra acústica, mientras un golpeteo de tambor quedaba ajustado para imitar los latidos de su corazón. En cuestión de dos días existía una maqueta, prevista para que la produjera ese mismo año Rick Rubin, copresidente de Columbia Records; meses más tarde, sin embargo, fue Epworth quien volvió a reunirse con ella para rematar la producción del tema.
Ni Rubin ni Epworth trabajaron solos: por el álbum pasaron también, entre productores y coautores, Dan Wilson, Jim Abbiss y Ryan Tedder.
Por qué el disco no se llamó «Rolling in the Deep»
Ese fue el primer título que la cantante barajó, y lo desechó ella misma por miedo a que resultara algo confuso para su público. La alternativa salió de una aritmética íntima: 21 era la edad que tenía al empezar a trabajar en él, y también, según explicó, el día en que lo puso en circulación.
Lo que XL no había calculado
La crítica recibió el disco con elogios en todo el mundo: la producción discreta, la estética vintage y, sobre todo, la interpretación vocal y unas composiciones introspectivas. Las expectativas comerciales del sello independiente XL Recordings eran modestas, y quedaron desbordadas. Empujado por «Rolling in the Deep» como adelanto, el álbum entró directamente al número uno británico con 208 000 unidades en siete días y encabezó a la vez las listas de otros diecisiete países. En Estados Unidos coronó el Billboard 200 despachando más de 352 000 copias en su primera semana, y allí se quedó veinticuatro semanas seguidas: ningún disco aguantaba tanto arriba desde 1985, ni ninguno grabado por una mujer en toda la historia de la lista. La RIAA lo certificó Diamante y la propia publicación lo situó como «el mejor álbum de todos los tiempos en el Billboard 200».
Dos ejercicios seguidos como el más vendido
Durante 2011 las ventas se dispararon, y el segundo sencillo, «Someone like You», las multiplicó todavía más: el título cerró el año como el más vendido del planeta. Con la salida del tercero, «Set Fire to the Rain», el fenómeno ni siquiera se desinfló: las descargas en iTunes se mantuvieron en cabeza y el formato físico siguió moviendo cifras altas, de modo que 2012 volvió a cerrarse con el mismo disco arriba. Entre uno y otro año contribuyó a reanimar unas ventas que la industria musical británica y estadounidense arrastraba a la baja. Según el sistema de información Nielsen SoundScan, 21 lleva vendidos catorce millones de ejemplares en Estados Unidos, donde recibió el disco de diamante, se convirtió en el más vendido de la década y en el que más ha vendido allí una artista británica.
Del diamante mexicano al puesto 23 de la historia
México también le dio la certificación de Diamante, por encima de las 300 000 copias, y en Chile superó las 50 000: quinto álbum más vendido en formato físico durante el siglo XXI en ese país y, además, el título anglosajón con mejores números del siglo allí. En total lidera las listas de más de treinta países, y en la UK Albums Chart acumula veintitrés semanas en el número uno, la marca más alta para un disco grabado por una mujer. Hasta la fecha rebasa los cincuenta millones de unidades en todo el mundo —el mejor dato del siglo XXI— y ocupa el puesto 23 de los álbumes más vendidos de todos los tiempos, codeándose con The Wall de Pink Floyd o Abbey Road de The Beatles. Su dominio de las ventas dos años consecutivos igualó, por otra parte, el récord que Michael Jackson había establecido con Thriller. En enero de 2015 Billboard lo colocaba tercero entre los mejores discos de lo que llevaba la década de 2010.
Grammys, Rolling Stone y los cinco millones y medio británicos
Rolling Stone lo eligió mejor álbum de 2011; la misma revista lo clasificó como el sexto mejor disco hecho por una artista femenina en la historia de la música y en 2020 lo incluyó en el puesto 137 de sus 500 mejores álbumes de todos los tiempos. En la ceremonia de los Grammy de 2012 se llevó los premios a «Álbum Del Año» y «Mejor Álbum Vocal». En el Reino Unido llevaba vendidas 5 562 000 copias a finales de 2012, cifra que lo convirtió en el más vendido del siglo XXI en aquel país, en el cuarto de toda su historia —tras dejar atrás el Thriller de Michael Jackson (1982) y el (What's The Story) Morning Glory? de Oasis— y en el registro más alto jamás alcanzado allí por un artista en solitario, además del segundo de todos los tiempos. Para la propia Adele fue el álbum que la lanzó a la fama, y sigue siendo su segundo mejor superventas por detrás de 25 (2015), con más de 31 millones de copias despachadas.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
- Publicación
- 19 de enero de 2011
- Tipo
- Álbum
Dónde escucharlo
Ediciones y tracklist
La edición que consta en el archivo.
- Edición
- 21
- Publicación
- 19 de enero de 2011
- País
- JP
- Catálogo
- BGJ-10107
- 1Rolling in the Deep3:48
- 2Rumour Has It3:43
- 3Turning Tables4:10
- 4Don’t You Remember4:03
- 5Set Fire to the Rain4:02
- 6He Won’t Go4:38
- 7Take It All3:48
- 8I’ll Be Waiting4:02
- 9One and Only5:48
- 10Lovesong5:16
- 11Someone Like You4:45
- 12I Found a Boy3:37
- 13Turning Tables (live acoustic)4:21
- 14Don’t You Remember (live acoustic)4:18
- 15Someone Like You (live acoustic)5:15
Mas de Adele
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