
Canción
Like a Prayer
Dónde escucharla
Ficha técnica
- Obra
- Like a Prayer
- Publicación
- 20 de marzo de 1989
- Duración
- 5:42
La historia
Sire Records publicó «Like a Prayer» el 3 de marzo de 1989 como sencillo de presentación del álbum de Madonna que lleva ese mismo título, su cuarto disco de estudio; más tarde entró en los recopilatorios The Immaculate Collection (1990) y Celebration (2009). La firman y producen la cantante y Patrick Leonard, y supuso en su obra un giro más personal y artístico.
Góspel, rock y doble sentido
Madonna estaba convencida de que su música necesitaba llegar a un público más adulto. De esta canción dijo que era la de una joven apasionada, enamorada de Dios hasta el punto de que Él acaba siendo la única figura masculina de su vida. Adscrita al pop rock, la pieza incorpora música góspel, un coro y una guitarra de rock. Madonna metió textos litúrgicos en la letra y les cambió el contexto para que dijeran dos cosas a la vez. La crítica la aclamó y no pocos medios la eligieron como la mejor de toda su obra; figura además en listas de las mejores canciones de la historia elaboradas por Rolling Stone, Blender y NME, entre otras publicaciones. En las ventas fue su sexto número uno británico y el séptimo estadounidense, y llegó igualmente a lo más alto en casi todos los mercados.
El vídeo que le costó el contrato con Pepsi
Lo dirigió Mary Lambert. En sus imágenes la cantante presencia cómo unos supremacistas blancos asesinan a una mujer; cuando la policía detiene por error a un hombre negro, ella se refugia en una iglesia a pedir fuerzas para declarar como testigo. Por medio aparecen símbolos católicos: estigmas, cruces ardiendo al modo del Ku Klux Klan y una escena onírica en la que besa a un santo negro.
El Vaticano condenó la pieza en cuanto se estrenó y las asociaciones familiares y religiosas se movilizaron para que no se emitiera. La protesta alcanzó también a Pepsi, que había usado la canción en un anuncio protagonizado por Madonna: se boicotearon los productos de la marca y la compañía rescindió el contrato publicitario, si bien la cantante conservó los cinco millones de dólares acordados.
En el escenario y en la memoria
«Like a Prayer» ha formado parte del repertorio de siete giras mundiales de su autora, la última de ellas el Celebration Tour (2023-2024), y numerosos artistas la han versionado. Destacó por el revuelo que provocó el videoclip y por las muchas lecturas de su contenido, que dieron pie a discusiones entre académicos y críticos de música y de cine. Junto con el álbum homónimo se la tiene por un punto de inflexión en la carrera de Madonna: fue entonces cuando la crítica empezó a considerarla una artista de peso y no una simple estrella del pop.
De dónde venía
El artículo del que proceden estos datos abre su apartado de antecedentes con una declaración que no atribuye a nadie: quien habla sostiene que del catolicismo no se sale nunca en lo relativo a la culpa, al remordimiento y a la conciencia de haber pecado; dice sentirse a veces atormentado por una culpa innecesaria y achaca ese resto a su educación católica, porque en el catolicismo se nace pecador y se lo es toda la vida, de modo que el pecado permanece dentro por mucho que uno intente apartarse.
Por entonces Madonna había decidido dejar atrás al público adolescente para buscar oyentes mayores y más numerosos, única manera de durar en el negocio del disco, y quería un sonido calculado, atento a la moda y a los vaivenes del gusto musical. Para la canción que da nombre al álbum escogió asuntos que hasta ese momento habían sido reflexiones privadas, jamás expuestas ante el público con semejante franqueza. A la revista SongTalk —«otra» entrevista, dice la fuente, sin haber citado ninguna anterior— le confesó que antes había escrito muchas canciones donde se revelaba a sí misma, pero le parecieron demasiado honestas o demasiado espantosas y prefirió no grabarlas. Releyó despacio sus diarios y sus anotaciones y fue barajando posibilidades: se preguntaba qué quería decir, quería que el disco tratara de lo que le rondaba la cabeza, y atravesaba un momento complicado de su vida.
Tres horas para escribir la letra
Mientras ella sopesaba caminos, Patrick Leonard y Stephen Bray experimentaban cada uno por su cuenta con bases instrumentales e ideas que enseñarle. Los dos querían aportar su sello al proyecto y ambos compusieron música para el tema principal; a Madonna le resultó más interesante lo que le llevó Leonard y se decidió por él. Una vez que tuvo claro cómo encajar sus ideas con esa música, escribió la letra en unas tres horas. Compuesta y producida con Leonard, fue la primera pieza que se hizo para el disco.
La inspiración de fondo fue la creencia católica en la transubstanciación. Introdujo textos litúrgicos y les cambió el contexto para dotarlos de doble sentido: bajo una letra pop en apariencia «superficial» sobre sexualidad y religión latía otro significado, pensado para provocar la reacción de quien la escuchara. Leonard no se sentía cómodo con ese texto ni con sus insinuaciones sexuales, y puso como ejemplo el primer verso, que podía entenderse como una alusión a una felación. Escandalizado, le pidió que lo cambiara; ella se mantuvo firme y lo dejó como estaba.
El coro de Andraé Crouch y las peleas en el estudio
Madonna quería góspel casi sin instrumentación, solo un órgano y su propia voz, así que empezó experimentando con ella. Después la cantante y Leonard escribieron el puente y, ya completo el tema, decidieron en septiembre de 1988 grabarlo con un coro. Para eso contactaron con el músico Andraé Crouch y con el vocalista Roberto Noriega, cuyo coro contrataron para la ocasión. Crouch examinó la letra porque quería averiguar cuál iba a ser el propósito de la canción: explicó que son muy exigentes al elegir con qué trabajan y que les gustó lo que oyeron. Tras escuchar la maqueta en su coche, reunió a los suyos en los estudios Johnny Yuma de Burbank (California) y les explicó qué debían hacer. El coro se registró aparte y Leonard decidió incorporarlo en la posproducción.
Todo llevó más tiempo del habitual porque Madonna y Leonard se pelearon «con uñas y dientes» en el estudio. Lucy O'Brien, en la biografía Madonna: Like an Icon (2007), lo atribuye a que la cantante quería demostrar que su segunda experiencia como productora, después de True Blue (1986), no había sido cosa del azar. Leonard se puso con los cambios de acordes de los versos y con el estribillo y llamó al guitarrista Bruce Gaitsch y al bajista Guy Pratt, que a su vez había contratado a algunos bateristas más. El día de la grabación, sin embargo, aquellos músicos no aparecieron, y Madonna, furiosa, se puso a gritar y a maldecir sin freno a Leonard y a Pratt. El productor recurrió entonces a otros guitarristas británicos, Chester Kamen, David Williams y Dann Huff, y explicó que la elección fue deliberada: admiraba el rock británico y buscaba esa actitud y esa «extravagancia» tanto aquí como en el resto del álbum. A Pratt no lo despidió, pero él mismo notó después que Madonna no lo había perdonado, porque lo llamaba de madrugada para pedirle su opinión o le exigía presentarse con urgencia en el estudio para echarlo nada más llegar.
La cantante tenía su propio criterio sobre cómo debía sonar cada instrumento. Pratt recordaba que, grabado el estribillo intermedio, ella comunicó a los músicos varios cambios de producción: a Jonathan —un batería al que la fuente no presenta en ningún momento— le pidió menos charles en el puente y algo más de fill hacia el final; a Pratt, «huevos de pato», es decir, semibreves, en el cierre; y a Chester, que usara su guitarra en el segundo verso. El equipo repasó las instrucciones otra vez e hizo una toma final con voces y otra con cuerdas. Gaitsch oyó cómo Madonna le anunciaba a Leonard que no habría más grabaciones para la canción. El productor le pasó luego la pista a Bill Bottrell para la mezcla, pero antes quitó los bongós y las percusiones latinas al considerar que sonarían muy distintos con el coro de Crouch encima.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
Que significa
No existe una explicacion publica concluyente. Ni sus autores la han explicado ni hay una lectura critica establecida, y JAUMAS no inventa el significado de una cancion.
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