
Canción
Oh Father
Dónde escucharla
Ficha técnica
- Obra
- Oh Father
- Publicación
- 20 de marzo de 1989
- Duración
- 4:59
La historia
Cuarto sencillo de Like a Prayer (1989), «Oh Father» tiene música de Patrick Leonard y letra de Madonna. La cantante se inspiró en su relación con su padre, Anthony Ciccone, deteriorada tras la muerte de su madre por un cáncer de mama en 1963, cuando ella tenía cinco años, y en el abandono emocional que sintió cuando él volvió a casarse tres años después.
De dónde salió la canción
Madonna empezó el álbum en un estado emocional muy alterado por una acumulación de problemas profesionales y personales, y fue Leonard quien la convenció de escribir canciones que fueran experiencias emocionales. Él puso la pieza musical y ella el texto.
La grabación se hizo en un estudio pequeño del barrio neoyorquino de Garment District y, como todo el disco, con músicos tocando en directo. La cantante se emocionó durante las sesiones y arrastraba ciertas inseguridades que se tradujeron en dudas sobre su propio registro vocal; llegó a plantearse arreglar la voz, pero al final quedó conforme con la toma tal como estaba y desechó la idea.
Cuerdas, piano y una letra ambigua
Es una balada de pop barroco con un arreglo sinfónico de cuerdas, a lo que se suman el piano y unos violines que aportan textura. Madonna la presentó como un homenaje a Simon and Garfunkel, dúo que figura entre sus influencias más tempranas. La letra, autobiográfica y confesional, cuenta el dolor de la infancia y remite a una relación difícil con un padre maltratador. Muchos académicos, críticos y periodistas se han ocupado de ese contenido y han concluido que resulta ambigua, porque más que a su padre podría estar apuntando a las figuras masculinas de autoridad en general, e incluso a su fe en Dios.
Dos lanzamientos con seis años de distancia
Sire y Warner Bros. Records lo publicaron el 24 de octubre de 1989, y solo en América del Norte, Australia, Francia y Japón. Después figuró en Something to Remember, la antología de noviembre de 1995 que reunía las baladas más importantes de la cantante. Como durante la promoción de Like a Prayer no había tenido edición física en el Reino Unido ni en otros mercados europeos, Warner y Maverick Records decidieron sacarlo a finales de aquel año como segundo sencillo de ese recopilatorio.
Elogios de la crítica, tibieza en las listas
El recibimiento fue en general favorable: se aplaudieron la producción, la interpretación vocal, la escritura y su carácter autobiográfico, y se la eligió como una de las piezas más destacadas del álbum. Con el tiempo, varias publicaciones la han situado en reseñas retrospectivas entre sus piezas más personales e infravaloradas, y también entre lo mejor de toda su discografía.
En las ventas, en cambio, fue de los sencillos menos afortunados del disco. Quedó sexta en Finlandia y en Italia, pero en la Billboard Hot 100 estadounidense se detuvo en el vigésimo puesto: era la primera vez desde «Holiday» (1983) que un sencillo suyo no entraba entre los diez primeros, y con ello se acababa una racha de diecisiete consecutivos que sí lo habían conseguido. En el resto de los mercados la acogida también fue tibia.
Un vídeo con Citizen Kane al fondo
David Fincher lo dirigió en blanco y negro con referencias al cine clásico de Hollywood, y en particular a Citizen Kane (1941), de Orson Welles. El relato lleva a la imagen, de forma muy explícita, el asunto central de la canción —la pérdida de la madre— y se adentra en la tensa relación con el padre. La crítica destacó el trabajo de Fincher, y publicaciones como Rolling Stone y Slant Magazine lo situaron entre los mejores vídeos de la artista y de la historia del formato. En la 33.ª edición de los Grammy compitió en la categoría de mejor vídeo musical de formato corto. Profesores y académicos analizaron su carga religiosa y autobiográfica, con especial atención a las escenas en las que el personaje principal sufre abusos y malos tratos.
En el escenario y en manos ajenas
Entró en el repertorio de la tercera gira de la cantante, el Blond Ambition World Tour (1990), dentro de un popurrí con «Live to Tell» (1986). Se interpretaba en el segundo bloque del espectáculo, sobre una escenografía que imitaba una iglesia, con un ventanal de vitrales al estilo de las catedrales que se alzaba desde el centro. Madonna aparecía acompañada de un bailarín caracterizado de sacerdote con el que ejecutaba una coreografía hacia el final del número. Después de su publicación, la versionaron numerosos intérpretes, entre ellos los solistas Sia, Sibille Attar y Perfume Genius, el dúo Giant Drag y la banda My Vitriol.
Una niña sola en casa de los Ciccone
El apartado de antecedentes de la fuente arranca en seco, sin sujeto previo: dice que, tras su fallecimiento, la señora Ciccone quedó «silenciada simbólicamente». Madonna contó que se sintió «estafada» y que nunca logró olvidar aquella pérdida temprana; se describió a sí misma como una «chica muy solitaria que buscaba algo, buscaba una figura materna». Su infancia fue a ratos problemática, «sin mucha alegría», y se refugiaba en la imaginación. Los hijos vivieron con distintos parientes, lo que permitió al señor Ciccone seguir trabajando, y regresaron a la casa familiar cuando él contrató a la primera de varias empleadas domésticas.
La muerte de la madre le dejó unas cicatrices emocionales «tan profundas» que empezó a temer también la pérdida del padre: tenía pesadillas recurrentes y solo se sentía a salvo y volvía a dormirse si él estaba cerca o si a mitad de la noche se acostaba a su lado. Ella misma recordó que se «aferró» a su padre, con la idea de que ya era suyo y de que no iría a ninguna parte, y que, como cualquier jovencita, estaba enamorada de él y no quería perderlo. La autora y periodista Lucy O'Brien lo describió como un caso de «abandono emocional»: las necesidades básicas de los niños estaban cubiertas, pero no había «lujos» y el padre andaba «sumido» en su duelo. Tercera hija y mayor de las hermanas, la cantante no solo aprendió a valerse sola, sino que tuvo que asumir buena parte del cuidado de los pequeños y hacer de madre en la casa; no le molestaba, aunque a veces resultara agotador y le cerrara puertas. Ella y sus hermanos, además, se rebelaban siempre contra cualquiera que llegara a ocupar el lugar de su madre.
La madrastra y cinco años de silencio
En 1966, tres años después de morir Fortin —así, por el apellido, llama la fuente a la madre a la que antes había nombrado como «la señora Ciccone»—, el padre empezó una relación con Joan Gustafson, una de las amas de llaves de la casa, y poco después se casaron. A Madonna la indignó la idea de una madre «sustituta» en el hogar y se sintió traicionada por esa decisión: empezó a guardar rencor, porque creía haberlo «perdido» también a él, y más aún cuando el matrimonio tuvo dos hijos y los mayores quedaron a menudo «abandonados a su suerte». La ira hacia su padre le duró varios años.
Nunca habló de maltrato físico en la familia, pero sí subrayó que él era muy disciplinario y que la relación entre ambos estuvo hecha de «altibajos»: él no entendía su rebeldía y a ella le resultaba insoportable ese carácter «rígido» y «taciturno». Prueba de ello es que, tras mudarse a Nueva York para arrancar su carrera artística, estuvo cinco años sin dirigirle la palabra; y aun con esa rabia, seguía deseando su aprobación y su aceptación.
Con la madrastra tampoco le fue fácil: le costó aceptarla como figura materna y como «nueva mujer número uno en la vida de mi padre». Sus caracteres no encajaban —describió a Gustafson como una mujer «realmente entusiasta, muy estricta, una auténtica disciplinaria»—, así que se volvió más rebelde con ella y se negó a llamarla «madre», como le pedía su padre. En la misma entrevista con Interview —la fuente dice «la misma» sin haber citado ninguna antes— lo desarrolló: había perdido a su madre, pero entonces la madre era ella y el padre era suyo; luego se lo arrebataron al casarse con su madrastra, y fue ahí cuando decidió que no necesitaba a nadie, que nadie volvería a romperle el corazón y que podía valerse por sí misma, ser su propia persona y no pertenecer a nadie. Esa cita, con la que termina el artículo, abre y cierra con comillas de distinto tipo y queda descuadrada en la fuente.
Conviene advertir, por último, que el texto se interrumpe ahí: su resumen inicial anuncia apartados sobre la crítica, las listas, el vídeo, la gira y las versiones, pero el cuerpo solo llega a desarrollar los antecedentes familiares.
Datos verificados en Wikipedia. El texto es de la redacción de JAUMAS.
Que significa
No existe una explicacion publica concluyente. Ni sus autores la han explicado ni hay una lectura critica establecida, y JAUMAS no inventa el significado de una cancion.
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